lunes, 17 de agosto de 2015

Doña Lupita

17 de agosto de 2015...

Después de leer la maestría con que mi querido Karel escribe, dudo que alguna vez yo pueda hacerlo con las reglas literarias, la soltura y con el timing y el pacing que los profesionales de las artes escriben, pero lo que escribo sale del corazón... y en este octavo mes del año número quince del todavía nuevo siglo, mi corazón tiene –debo reconocerlo- varios dolores acumulados. El más grande sin duda es la partida de Dante y los primos Miguel Ángel y Orlik; en el mismo tiempo ingratamente tres muy queridos colegas del trabajo se han ido de manera súbita…y mucho más ingrato aún es la tristísima enfermedad de doña Lupita, mamá de Norma, y su también súbita crisis de salud…

Aunque entiendo las circunstancias y desde luego me duelen, debo reconocer que extraño a mi familia parlanchina. Las hijas están muy tristes por su abuelita y no es para menos… Norma ni qué decir… Hay mucho silencio en casa y nadie lo dice por inalcanzable, pero todo el mundo desea su recuperación… Son, como dice Sabines, los días más largos del tiempo…

Hay esfuerzos en sus corazones por sacar a flote muchas vivencias que, si no mueven a risa, si presentan lo que fue un entorno tranquilo… Uno de ellos fue el de una vez que Oriana, una niña pequeña de entre 2 y 3 años, jugaba, ensimismada y atenta, cuando de repente lazó un exabrupto inesperado y dicho con rapidez y sin ocultarlo: “híjoledelarechingada…”, que ya se imaginan en su voz de niña sonó rarísimo, muy extraño, pues nunca la habíamos escuchado decir “esas cosas”… Norma y yo, como es de suponerse, nos miramos con ojos sapo desmañanado y le preguntamos sin hacer alharaca innecesaria dónde había escuchado esas palabras…y llanamente nos respondió: “así dice mi abuelita Lupe”, lo cual motivó un ataque de risa materno-paterno. ¡Es la doña Lupita que extrañamos!

Cuando Dante enfermó, ella me abrazó muy maternalmente y me dijo palabras que verdaderamente me reconfortaron en un momento en que yo estaba en el suelo. Siempre se lo voy a agradecer…
Para mí, que aún tengo a flor de ojos la ausencia de Dante, me resulta muy difícil ver como una vida se apaga. No imagino –y sí- el dolor y ulterior inconformidad del trance para Norma y sus hermanas y hermanos…y para mis hijas…y no puedo más que solidarizarme con el corazón en la mano…

“…y todos, sin decirlo, te estamos esperando…”


3 comentarios:

  1. Finalmente hermanos, doña Lupita ya está en las estrellas...

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  2. Finalmente hermanos, doña Lupita ya está en las estrellas...

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  3. Pues los acompañamos en esta racha dolorosa con toda nuestra solidaridad y cariño esperando que doña Lupita descanse de sus dolencias terrenales y sea luz guiadora de toda la familia... Un gran abrazo! los queremos mucho...

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