domingo, 4 de junio de 2017
De cuando se perdió el primer Manchini
Recuerdo mucho el día que se perdió el primer Manchini, yo tenía cerca de 8 años y mis hermanos me lo acababan de regalar, era uno de los hijos de la Chispa, una perrita que tenían en casa de Chabela, que tuvo otros 2 perritos más, uno de ellos se murió y la otra era una perrita a la cual, mi hermano Karel le puso Negra por su color, a la cual él adoptó, y a mi me regalaron al Manchini, ellos le decían Cachito cuando me lo regalaron, pero entre mi Pepo, Lupita (mi nana) y yo, le cambiamos el nombre a Manchini, porque tenía manchas, porque dejaba manchas en el piso, y por una colonia de sándalo que le vendía Lupita a mi papá que se llamaba de igual manera.
La hermana del Manchini tenía algo muy particular, su cola, era deforme, por lo que en vez de terminar en punta, terminaba en forma de gancho. A mi me encantaba hacerle travesuras y agarrarla de la cola con el dedo índice de mi mano, ya que se enganchaban perfectamente. El caso es que cuando me llevé al Manchini a mi casa, yo vivía en el 5to piso del edificio Palma B, de una unidad habitacional que se llamaba Jardines de Xalapa, no tenía ni una semana en la casa el perro, cuando ya se me había perdido. Era de noche, y ese día habíamos salido a comer o a pasear, no lo recuerdo bien, habíamos dejado al perro en un pequeño patio que estaba en la entrada de la casa, y para cuando habíamos regresado, ya no estaba en el patio. Yo me puse a llorar porque había perdido al que ya se había convertido en mi mejor amigo. Yo había deseado tanto tener un perro de mascota que cuando por fin lo tuve me encariñé con él desde el primer día. Y me dolió mucho haberlo perdido. Mi Pepo ya no sabía qué hacer para consolarme, así que salió a buscarlo. Resultó que el perro se había salido del patio, se había ido a dar una vuelta y cuando quiso regresar se confundió de edificio y se subió hasta el último piso del edificio de a lado del nuestro. De repente mi papá lo oyó chillar, hasta que se dio cuenta que estaba en el otro edificio. Cuando me lo llevó yo estaba feliz, y por lo tanto él mismo por haber rescatado a mi nuevo amigo.
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