domingo, 26 de junio de 2016

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"For all the time spent in that room 

The doll's house, darkness, old perfume 

And fairy stories held me high on 


Clouds of sunlight floating by."


Matilda Mother...Pink Floyd.

—¡Gandalf Gandalf! ¡Válgame el cielo! ¿No sois vos el mago errante que dio al Viejo Tuk un par de botones mágicos de diamante que se abrochaban solos y no se desabrochaban hasta que les dabas una orden? ¿No sois vos quien contaba en las reuniones aquellas historias maravillosas de dragones y trasgos y gigantes y rescates de princesas v la inesperada fortuna de los hijos de madre viuda? ¿No el hombre que acostumbraba a fabricar aquellos fuegos de artificio tan excelentes? ¡Los recuerdo! El Viejo Tuk los preparaba en los solsticios de verano. ¡Espléndidos! Subían como grandes lirios, cabezas de dragón y árboles de fuego que quedaban suspendidos en el aire durante todo el crepúsculo. 

—Ya os habréis dado cuenta de que el señor Bolsón no era tan prosaico como él mismo creía, y también de que era muy aficionado a las flores. 

—¡Diantre! —continuó—. ¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos... o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces. Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios. Os pido perdón, pero no tenía ni idea de que todavía estuvieseis en actividad.

—¿Dónde si no iba a estar? —dijo el mago—. De cualquier modo me complace descubrir que aún recuerdas algo de mí. Al menos, parece que recuerdas con cariño mis fuegos artificiales, y eso es reconfortante...

El hobbit. ..J.R.R. Tolkien

Con Dante leímos muchísimo...y cada lectura fue un viaje al interior de la Tierra, al espacio, a otros planetas, a otros tiempos...¡Te recordamos mucho mucho mucho Querido Dante!

jueves, 16 de junio de 2016

Para siempre..

Siempre lo estoy pensando, sin un día especial para hacerlo...

Los domingos en la tarde, con la luz intensa del sol entre las hojas verdes de los árboles y la hojarasca en el piso de nuestro campo de juegos de la niñez, siento profundamente su ausencia...

Y cuando doy la vuelta para regresar a nuestra casa y miro hacia arriba, hacia donde está esa colina colorida de flores y rehiletes donde lo despedimos y recordamos, siento mucho que se haya ido así, tan antes de tiempo... Imagino cuánto le hubiera gustado ver crecer y ser testigo de los avances de Octavio.

Pero en días como hoy, también pienso en que descansa, ya no sufre ni tiene que preocuparse por nada ni por nadie, ni por las atrocidades ni por las injusticias de este mundo.

Y como él mismo decía de los días especiales, valga el pretexto de este Día del Padre para dar Gracias, a Dante, por habernos dejado una huella profunda en nuestras vidas.... Para siempre...