domingo, 12 de abril de 2015

Pepo



Para mi tú no estás descansando en esa tumba... Ahí estará tu cuerpo, pero tú Pepo, estás en muchos lugares a la vez: en tus tarjetas, en los cuentos que nos leías a tus hijos y que luego me leíste a mi, en tu música, en las revistas y periódicos que con tanta minuciosidad revisabas... Obviamente estás también en las fotos, en la casa (por ahí andas haciendo tus ejercicios de caminata, leyendo, tomando vino o en tu silla de ruedas- porque así también anduviste por ahí).

Para mi tu historia debería aparecer en el cuerpo del "hombre ilustrado"... Porque sin duda es singular. 

Buscando revivir tus recuerdos, me he encontrado no sólo las anécdotas que ya conozco, y las cartas que me mandaste a mi, a mi mema, a mis hermanos, a mis abuelos, a tu familia y amigos... Entre las cuantas que he encontrado, sino también he encontrado muchas de las cuales no sabía su existencia y que sin duda eran otras vidas tuyas que prefiero no conocer.

Ay Pepo te extraño! Como quisiera regresar el tiempo, haber pasado más tiempo a tu lado en los últimos años. 

Perdóname si te fallé, a veces me esforcé mucho para ser la persona de la cual estuvieras orgulloso, pero reconozco que otras veces -que fueron más que las anteriores-, me daba por vencida. Reconozco que estos últimos tiempos me dediqué más a mi trabajo y puse de lado a la familia y de paso a ti. Lo lamento muchísimo, si yo hubiera sabido que pronto te irías al viaje sin retorno, hubiera pasado más momentos contigo, te hubiera llamado más por teléfono, te hubiera abrazado y besado más, te hubiera puesto tus canciones, releído tus cuentos, te hubiera cuidado, te hubiera llevado a Tempoal como siempre quisiste... en fin, hubiera hecho más cosas por ti. 

Yo quería traerte a vivir a San Luis Potosí y pasar tus últimos días aquí, más cerca de mi. Pero el dinero y el tiempo no me alcanzaron y te me adelantaste. 

Ay Pepo discúlpame por todo lo que te debo, tú me cuidaste y me enseñaste muchas cosas, tú me amaste con locura... Y ahora sólo me queda la seguridad de eso. Pero me hubiera gustado haberte demostrado más que yo también te amo con locura. Me hubiera gustado mucho que conocieras a mis hijos y los vieras crecer, así como que siguieras viendo a tus otros nietos.

A veces pienso que esto no es cierto y que cuando llegue a mi casa de Xalapa, ahí estarás: sentado en la mesa esperándome para comer juntos, de la misma forma que siempre estuviste: pidiendo más comida, o pan o galletas o vino... O en su defecto robándole la comida al de al lado. Pero ya no estarás físicamente aunque tu recuerdo, ese vivirá en mi memoria y en esta casa de kimberlita para siempre. 

A veces tengo miedo Pepo de olvidar tu cara, tu sonrisa, tu voz... Yo sólo le pido a Dios que me mantenga con la salud y lucidez suficientes para siempre recordar los momentos que pasamos juntos... Tus locuras, tus regaños, tus lecturas, tus silbidos cuando ponías tu música- porque tal vez nunca aprendiste a tocar algún instrumento pero silbabas hermoso como si trajeras dentro de la boca una flauta invisible-, tus escritos, tu caligrafía, todo lo tuyo por favor no te borres nunca... Quisiera tener tu facilidad para escribir cosas hermosas y escribir tu historia como tú siempre quisiste. 

Quisiera volverte a ver y decirte todo lo que no pude decirte. Quisiera que vinieras y me dijeras que todo está bien por allá donde vives ahora, quisiera saber que estás feliz porque estás con tus hermanos y papás... Quisiera que me dijeras que viviste todo lo que tenías que vivir y que te fuiste porque ya era hora. Así yo podría estar tranquila. Pero si no pasa, no me queda más que leer y releer tus cartas, ver y rever tus fotos, oír y reoir tu música, leer y releer tus libros, recordar, recordar y volver a recordar. 

Yo también te amo con locura y espero algún día reunirme otra vez contigo para que me leas tus cuentos y me escribas más cartas. 

Dunia

12/abril/15


No hay comentarios:

Publicar un comentario