Tengo miedo a las llamadas telefónicas con malas noticias.
Tengo miedo a las enfermedades...
Soy testigo y acompañante del dolor de esta familia, la mía por elección, a quienes veo desmoronarse, desde hace un año, en que la muerte llegó a fragmentarlos.
Comparto esto aquí, son las palabras de una hermana herida, las mejores que nadie le pudo haber escrito.
Es mi deseo que todos y cada uno de ellos logren aprender a seguir adelante con todo y estas irremediables ausencias, honrando su memoria, viviendo lo mejor posible...
