jueves, 7 de diciembre de 2017

2017, el año en que vivimos en peligro, o Recuento y reflexión sobre la leptospirosis


"Why in the world are we here?
Surely not to live in pain and fear..."
John Lennon, Instant karma, 1970

Nunca me ha gustado -como yo mismo digo- engancharme con la atmósfera catastrófica que nos rodea y a muchos nos apabulla. De hecho, junto con Norma descubrimos que ambos tenemos la costumbre de observar cosas chiquitas y bellas en su sencillez y pequeñez, cosas que seguramente pasan desapercibidas para la gran mayoría de las personas en su tránsito cotidiano. Para colmo, el caos provocado por las múltiples obras para mejorar la infraestructura urbana y sus consecuentes vías cerradas y sobresaturadas de vehículos, incrementa esa sensación apabullante y de hartazgo con el mundo...y son los pequeños detalles (un conjunto de flores silvestres roja, amarillas y blancas creciendo simultáneamente a la orilla del camino, un gato arrabalero que vive en un cañaveral en la frontera urbana, un perrito virtual que se deja ver cada Corpus y San Juan como dice mi madre, el compás de un movimiento de un concierto de Boccherini al circular en auto...) los que en esa magnificencia que da la sencillez, me recuerdan que, a pesar de todo, la vida es bella...


A pesar de ello, para mí es necesario hacer un alto en el camino y traer a esta pantalla un recuento y una reflexión referidas a un inesperado evento, parte de este año que ha tenido de todo, cosas que hicieron desbordar la felicidad de la familia, y otras que representaron dificultades materiales y -lo más lastimoso- sobre la salud de varios miembros de la familia. Así pues mi intención, queridos hermanas y hermano, al escribir esto, es una reflexión profunda que no tiene afanes literarios, sino que pretende llamar la atención de ustedes y sus queridas familias sobre el peligro de esta enfermedad (la leptospirosis) para las personas, pues es difícil de diagnosticar certeramente, y muy muy fácil de adquirir. Pretende ser una alerta para las personas cercanas a ustedes y que convivan con mascotas (perros, gatos, ratas…mamíferos) y para quienes viven en sitios donde hay encharcamientos con aguas contaminadas, zonas inundables, o sobretodo sitios donde donde abunden las ratas. Pretende ser una alerta para los jóvenes, niñas y niños de la familia, para que sean muy precavidos, desconfiados y muy higiénicos…


Empiezo mi reflexión y recuento así: Casi todos nosotros, (la familia Gómez García es un claro ejemplo de ello) convivimos con más de una mascota y pocas veces reparamos en la verdadera necesidad de vacunarlos y prevenir la aparición en ellos de enfermedades que eventualmente puedan ser transmitidas a las personas. Nosotros (los Gómez Luna) somos un caso extremo de tenencia de mascotas, pues llegamos a contar con 25 peludos, plumosos y escamosos…y nos tocó la malísima fortuna de recibir, en el mes de abril, un “caballo de Troya”, o mejor dicho una “rata de Troya” a la cual pretendimos salvar de convertirse en alimento de una gran serpiente, y que todo parece indicar que era portadora asintomática de una bacteria muy dañina, como se verá más adelante. Divagando un poco me pongo a pensar en esas grandes epidemias de peste bubónica de la Europa medieval, o la viruela en la Tenochtitlan de 1521...Si aún hoy estábamos literalmente "pariendo chayotes"...¿Cómo hicieron nuestros antepasados para sobrevivir a esas enfermedades sin antibióticos? ¿Cómo ha hecho la humanidad para sobrevivir a las epidemias de difteria, rabia, cólera, sífilis, fiebre amarilla y en los últimos decenios, el SIDA, y otras cosas más sofisticadas como el ébola, las influenzas HnNn, etc..
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Parte de lo anterior incluye el hecho de que pocas veces tomamos en serio que debemos vacunarnos contra, por ejemplo, el tétanos cada cierto tiempo, y contra otras enfermedades, como la hepatitis, que nos suenan ajenas y lejanas...y no reparas en ella hasta que te pasa... Aquí vale la pena decir que no hay vacuna contra la leptospirosis humana, pues hay más de 200 variedades patógenas de esta bacteria, una de ellas de nombre elegante y terrible a la vez (Leptospira interrogans icterohaemorrhagiae), pero sí la hay para los perros, a los cuales hay que vacunar dos veces al año...(Sería una eficiente arma biológica...).



El caso es que a principios de mayo Ori se quejó de molestias en los riñones. Semanas después, ya en junio, mientras estábamos en Puebla, adonde acompañamos a Nadia a presentar examen de ingreso a la UNAM,  Oriana empezó a sentirse mal del estómago, tanto que pensamos ilusamente que era una crisis de ansiedad súbita. Este malestar se mitigó por si mismo y en los días posteriores todo aparentemente estaba bien.


Una mañana a mediados del mismo junio, Oriana nos dijo que no había dormido bien, que se sentía agripada y que el cuerpo le dolía, además de un incipiente dolor en la boca del estómago. Ese día ella tenía que ir a la biblioteca del CIESAS, de manera que a media mañana, desde allá, nos avisó por teléfono que se sentía extremadamente mal y que regresaba a casa... Ahí inició este desafortunado proceso. En los dos días siguientes el malestar fue incrementándose: no toleraba la comida y el mínimo bocado le causaba vómito en cosa de minutos...lo mismo ocurría al beber agua. El médico en el Centro de Saludo de Xico diagnostico una infección estomacal pasajera, el Dr. Simi una infección de garganta y en la primera ocasión que estuvo en urgencias del IMSS diagnosticaron una infección de vías urinarias, le indicaron paracetamol para la fiebre... y la enviaron a casa.

Como es de suponerse los síntomas se agravaron en los siguientes dos días hasta que el domingo 25 de junio (coincidiendo con el cumpleaños de Dante) nuevamente acudimos a  la clínica 66 del IMSS y (¡¡¡Oh Dios eres grande e iluminas a las almas sabias-...!!!) el médico de urgencias aceptó que ahí no podían tratarla y la envió a la Clínica 11 del IMSS, la de Lomas del Estadio. Ahí fue admitida de inmediato e iniciaron los estudios. Hasta entonces todo parecía indicar una urgencia quirúrgica, cosa que fue descartada por el cirujano de turno, en virtud de que las pruebas de laboratorio arrojaban valores alteradísimos (dismunición extrema de plaquetas, enzimas hepáticas, bilirrubinas y creatininas elevadísimas, y lo peor: se determinó un cuadro de falla orgánica múltiple (imposible olvidarlo) lo que indicaba una condición muy grave y en el que su vida corría peligro. Así, fríamente, nos fue informado por el médico jefe de turno, quien tuvo el buen tino de advertirnos..."se los digo para que estén preparados" ... Una noticia así de brutal me desconectó del mundo a mi alrededor y me hizo concentrarme en la salud de Oriana. En un momento dado la llevaron al área ginecológica, donde -ahora sí por inspiración Divina - después de preguntarle si tenía mascotas, uno de los médicos pidió que se buscaran síntomas de leptospirosis, dado que Oriana comentó que tenía perros, gatos, un conejo y una rata... Cuando llevaron a Ori de regreso al área de urgencias y logramos hablar con ella nos dijo "...me dijeron que es algo que tiene que ver con Freud" (la rata)... Se me pusieron los pelos de punta porque ya tenía idea lejana y vaga de lo que era la leptospirosis pero no quise comentarlo con Norma y en mi interior rogaba porque se tratara de un caso leve o al menos con solución pronta.


Los médicos nos volvieron a llamar para dialogar nuevamente e indicarnos que por el estado de suma gravedad debía quedarse internada y aislada, que se le practicaría una batería de análisis para determinar qué clase de infección era lo que estaba ocurriendo, y que iba desde descartar SIDA, dengue, brucelosis, y un montón más de infecciones causadas por virus, para lo cual convocarían a internistas, epidemióliogos, infectólogos, etc... Una vez que estuvo ya en el área de aislados iniciaron el tratamiento con antibióticos orales (que aún vomitó en varias ocasiones) e intravenosos para su rehidratación y su estabilización orgánica, que estaba sumamente deteriorada. El clímax de este deterioro se alcanzó cuando empezó a presentar dificultades para orinar y respirar (los riñones inflamados y los pulmones llenos de líquido por un inadecuado intercambio gaseoso), taquicardia y lo peor, convulsiones por una incipiente meningitis. Todo esto que les cuento ocurrió en cuestión de horas. ¡Nunca en la vida imaginé que esta enfermedad se manifestara con semejante violencia!


Para entonces ustedes herman@s, mi mamá, Alba y las hermanas de Norma por lo menos, ya estaban enteradas y nos acompañaron un rato grande en la sala de urgencias. Yo regresé a casa esa noche para acompañar a Nadia y volví temprano al hospital, que fue cuando Norma profudamente preocupada me informó de que Oriana al menos había convulsionado dos veces. La encontré (a Ori) muy desorientada por el efecto del diazepam que le administraron para evitar más convulsiones, de manera que cuando la visitaron los médicos (que entonces ya estaban actuando, y actuando muy bien) y dialogaban con ella, las respuestas eran incoherentes en tiempos, fechas, lugares, eventos...¡La tristeza que se siente no tiene comparación con nada! Yo la acompañé a un ultrasonido que le hicieron en el que afortunadamente no se hallaron mayores daños, y al regresar ya se había tomado la decisión de trasladarla a la Unidad de Cuidados Intensivos. Por un lado es terriblemente angustiante saberlo y comprenderlo, pues esa unidad es para aquellos pacientes que tienen alguna condición grave de salud que pone en riesgo su vida y que por tal requieren de la vigilancia constante constante de sus signos vitales, control de líquidos, y por lo tanto un manejo hiper especializado, pero por el otro, también entendí que iba a estar constantemente atendida hasta su mejoría. (Me vino a la memoria cuando Dante, después de su cirugía de corazón, estuvo en UCI o durante su estado de coma porterior a su accidente vascular cerebral). Para entonces ya el tratamiento con Doxicilina, el antibiótico específico contra la leptospira estaba iniciado y en proceso, además de otros medicamentos de soporte y una transfusión de 10 unidades de plaquetas, porque tenía valores muy bajos y estaban vigilando que no tuviera sangrados (que sí los tuvo...). Sólo podíamos verla tres veces al día y la mayor parte del tiempo estuvimos en la salita de espera afuera de esa unidad. Ahí compartimos la tristeza y nos solidarizamos con los familiares de otros dos pacientes internados en situación muy crítica, pues no puedes hacer más. Fueron tres días de mucha preocupación...

Con absoluta entereza de ánimo Norma estuvo día y noche al lado de Oriana, y no fue sino hasta que el cansancio la vencía que salía a tomar el aire y alimento, ya fuera que me quedara yo, mi mamá o alguna de sus hermanas, en tanto regresaba. Indudablemente como madre o padre no quieres separarte del lugar, pero cómo dejar de reconocer a esta increíble mujer


La última vez que yo entre a ver a Ori un ratito en UCI me sentí como si hubiera hecho un esfuerzo muy grande con las piernas y también un leve malestar del cuerpo, como si estuviera envarado, y un fuerte dolor de garganta. Esa noche pretendíamos quedarnos ambos en la salita, pero las reglas del IMSS sólo permiten a una persona, por lo que yo dormí en el coche, o mejor dicho, pasé la noche, pues lo de dormir fue muy relativo. Estoy seguro que tuve fiebre pues ya empezaba a sentirme mal... Subí a ver a Ori justo en el momento en que el médico daba su informe y diciendo que se estaba recuperando, ya no vomitaba y no tenía fiebre, de manera que si seguía bien la trasladaría a piso (es decir al área de hospitalización "normal") ese o al siguiente día. Regresé a casa, pues aunque tenía permiso en el INECOL, las tareas domésticas se acumularon, entre ellas alimentar a todos los bichos... César me apoyó llevándome a verificar la camioneta y a comprar alimento para los patos y finalmente me decidí a reposar un poco.



Como no me sentía bien, me tomé la temperatura y me encontré con que tenía 39.7°; ahí ya me entró la angustia porque ¿cómo iba a ayudar a Oriana o a Norma en esas condiciones?  Por la tarde llamé a Norma para que lo consultara con los médicos y, tal como esperaba, me pidieron acudir a Urgencias; Norma fue a Xico por mi. Ahí me hicieron análisis de sangre pero aunque los valores que arrojaron estaban alterados (enzimas hepáticas, bilirrubinas, creatininas altas y plaquetas bajas) no me internaron, pero me dieron la recomendación de acudir con el médiico familiar y a epidemiología al día siguiente. Esa noche, después de despedirme de Norma, Lulú y sus hijos hicieron el favor de llevarme a casa de mi mamá, dónde pasé la noche con las molestias atenuadas por el paracetamol.



Al día siguiente (para esto ya era viernes 30 de junio)  en efecto, y con un espantoso dolor de piernas y de garganta fui al médico familiar y al epidemiólogo de la clínica 66. Ambos me ordenaron análisis de sangre urgentes, entre ellos la serología para leptospira, dado el antecedente de la condición crítica de Oriana y la sospecha de la leptospirosis. En cuanto los resultados estuvieron listos, el médico familiar me ordenó acudir a urgencias y pedir, con su orden, que me internaran para un manejo cercano porque los valores ya estaban sumamente alterados, particularmente las plaquetas estaban muy muy bajas (Los valores normales van de 150,000 a 400,000 por microlitro -la millonésima parte de un litro o la milésima parte de un mililitro), con una lectura de 25 000 (Oriana alcanzó las 12 000...). Se lo informé a Norme, pero antes tuve que ir a la casa a dejar las cosas en orden y regresé a casa de mi mamá. Para colmo, esa tarde Nadia tenía que ponerse muy guapa porque tendría lugar su cena baile, a la cual asistirían Norma (¡pobre!) y mi mamá. Por ello pedí el apoyo de Yarim para la hora en la que tenía que ir a Urgencias e internarme y siempre le estaré agradecido por su absoluta lealtad fraternal.




Ingresé a urgencias a las  5:30 de la tarde. Fui revisado y admitido. Estuve en una camilla toda la tarde en un rinconcito de esa atestada sala, siendo testigo del dolor ajeno (intoxicaciones masivas, ataques cardíacos en proceso, lesiones serias en un jovencito por un accidente en bicicleta...). Fue hasta las 12 de la noche que finalmente me llevaron a la misma habitación donde Oriana ya se encontraba desde horas antes. Ella, gracias a Dios ya todos los dioses y diosas habidos y por haber, ya estaba muy recuperada y había salido de la crisis que puso en riesgo su vida... Por mi parte, con un dolor de cabeza de antología, dolor de piernas y fiebre, iniciaba mi propio tránsito...pero eso ya no tenía importancia. 


No voy a pormenorizar mi caso, pues los médicos tuvieron el buen tino de "cortar vuelta" ya que existía el antecedente de Oriana e iniciaron de inmediato el tratamiento con Doxiciclina e hidratación, y aunque pasé una semanota eterna en el hospita, compartiendo con Oriana la condición de aislados en la misma habitación, y bajo la atención y cuidados de médicos, enfermer@s y como conejillos de Indias de una tropilla de médicos internos,finalmente el 7 de julio por la tarde fuimos dados de alta, ambos estables, con la misión de continuar las visitas al médico y de tener cuidados generales en casa...

... Haber padecido esta enfermedad, pero más haber visto el deterioro paulatino de Oriana en unos cuantos días, ha sido la experiencia más extrema, espantosa y angustiante que he tenido en mis 50 años. Lo recuerdo y se me enchina la piel con un desconsuelo que siento crecer mientras escribo esto. ¡Que bueno Dante que no tuviste que sentir esta angustia extrema porque creo que hubiera sido terrible para ti!


La verdad es que en tu horizonte nunca te planteas un escenario tan difícil. Te sientes intocable, piensas que aunque existan estas enfermedades, no tienen por qué tocarte, pero cuando te diste cuenta alguien de tu familia o tú mismo ya enfermó o tú mismo lo estás y sin mucho que hacer, mas que seguir el tratamiento y rezar, aunque no seas creyente, porque se resuelva y que la vida de los involucrados se mantenga bien…por lo menos que se mantenga.

Es muy angustiante saber que en esos momentos tu vida y la de tu hija principalmente, por la falla orgánica múltiple, están comprometidas, o en todo caso puede ocurrir un evento que comprometa tu calidad de vida en los años por venir, como un accidente vascular cerebral o una hemorragia incontenible por la carencia de plaquetas… No estoy reconstruyendo dramáticamente los detalles, sólo quisiera dejar patente la violencia de esta enfermedad...

El malestar físico extremo no permite hilar bien las ideas entonces, y con el paso de los días, aunque te sientes mejor, hay detalles que se borran… Desde luego reconozco y agradezco a todos ustedes herma@s estar pendientes y preocupados por nosotros, pero lo que nunca se borrará, y es otra cosa que me tiene sin palabras, es la entereza, diligencia, entrega, angustias y sacrificio de mi amada Norma para vigilarnos y estar con nosotros, y la enorme solidaridad de Silvia, Elia, Lulú, el cariño incondicional de mi mamá y mi querida Yarim, Indra, Martha, quienes en todo momento estuvieron al tanto, apoyando generosísimamente a Norma con su acompañamiento y atenciones en el hospital mañana, tarde y noche. Aunque ya lo saben ¡todo mi respeto y cariño inefable para cada una de ustedes! Debo añadir la solidaridad del buen Gustavo, quien nos acopñaó una noche, laúltima de nuestra estancia en el hospital. 

No hablaré aquí de los médicos, enfermeras y enfermeros, porque ellos se merecen un agradecimiento aparte y todo nuestro reconocimiento por su labor, callada y concentrada, discreta pero efectiva… Tampoco voy a hablar mal del IMSS, pues en este país somos dados a hablar mal de los servicios públicos de salud, pero no percibimos que es un enorme esfuerzo el que todo el personal médico hace cotidianamente y que requerirá pronto una inversión gubernamental o privada que los fortalezca de manera integral, ya que de no ocurrir nunca serán suficientes. ¡Todo mi reconocimiento a la institución que nos salvó la vida!

Desafortunadamente todavía la leptospirosis es una enfermedad despreciada y peor aún, negada:
  • Aún en el hospital encontré con que en el triatlón de Bilbao varios atletas, por nadar en las aguas de la ría (son tan chingones en asuntos de género, que ellos tienen rías y nosotros ríos...ambos contaminados jejeje) que cruza esa ciudad, enfermaron. 
  • Posteriormente ya en septiembre, después del huracán María, en Puerto Rico hubo un brote mortal que aún no está controlado, 
  • En Nicaragua siguen muriendo personas por esta enfermedad de pobres
  • Hay brotes en Argentina, en el mero Buenos Aires.
  • En Coxquihui aquí en Veracruz, también en septiembre hubo varias muertes por leptospirosis de niños de un kinder inundado y las protestas de sus padres ante la falta de atención médica adecuada fueron violentamente reprimidas por la Fuerza Civil. 
  • En todos los casos las autoridades de salud respectivas negaron que se tratara de leptospirosis, o dieron información falsa...

Y como dije al inicio de este escrito, la vida es bella y, si no me equivoco, el 5 de julio la pequeña Aura llegó a este mundo...