Es la tradición que más me gusta. El color, los olores, la música, los recuerdos...
Es el segundo año que la pongo con todos los sentidos, pensamientos y sentimientos enfocados en Dante.
El año pasado me dolía mucho aún y a las 12 horas de este día sentí que estuvo aquí y se fue. El cielo parecía llorar conmigo. Un cielo gris y mucha lluvia acentuaban su ausencia.
Este año lo vivo con mucha más alegría, menos dolor, con mucha luz, con agradecimiento por su vida. Con gran alegría lo recibimos, con sus libros favoritos, el vino tinto, la colonia con su aroma característico. Escuchamos su música, hablamos mucho de él, muchos recuerdos alegres y tristes nos inundaron, su memoria sigue viva.
Bienvenido Dante, gracias por estar aquí, por acompañarnos estos días en nuestra casa.
Llévate nuestro amor y vuelve pronto a visitarnos.